sábado, 20 de noviembre de 2010

Desfragmentando mi vida

Controlar a la gente-> fuerza->poder-> saber-> aprender-> obtener información-> escuchar y observar-> ser objetivo.


Un día, que ya no recuerdo, me fije mi objetivo en la vida, algo inalcanzable pero que me estimulase lo suficiente como para luchar por ello sin rendirme.

Empezando de cero, tenía que seguir unos pasos:

Para dominar el mundo necesitaba primero dominar a su gente, y para eso solo se necesita una cosa: fuerza. Si eres fuerte, la gente confía, la gente te cree y te sigue. Para conseguir esa fuerza es necesario tener poder, tenerlo y saber controlarlo, puedes tener un poder inmenso pero si no sabes dominarlo no tendrás fuerza alguna. En mis ojos, el poder no es físico, sino mental, y para tener poder lo que necesitas es saber. La sabiduría es el mayor poder que hay. Para saber, necesitas aprender, y para aprender has de estar atento y obtener información, por mínima que sea e innecesaria, cuanta más información, más sabes, y puedes relacionar hechos. Para obtener información lo único que has de hacer es escuchar y observar. Si escuchas y observas a la gente, obtienes información general y sobre la persona. Pero todo esto no sirve para nada si no eres objetivo. Si te dejas influir por tus sentimientos, todo lo que consigas a partir de entonces se verá desfigurado y no te servirá de nada. Por eso, mi base es la objetividad.


Mi objetivo de dominar el mundo es controlarlo, saber dónde va y no dejar que sea al revés, que me controle él a mí y me dirija. Para eso asimilé una ética, una moral, creé mi forma de vida siguiendo mis pensamientos y creencias, creé mi propia filosofía del mundo y de las personas.

-Mi verdad absoluta: O lo que es lo mismo, no poder mentir. Gracias a varias experiencias que he vivido desde una perspectiva de espectador sobre el tema de las mentiras, me esfuerzo por no decir ninguna mentira (digo me esfuerzo porque he mentido, y no puedo asegurar que no lo volveré a hacer, pero intento evitarlo) Si estoy en un callejón sin salida, donde decir la verdad me afectará solo a mi, la verdad será dicha, y pagaré las consecuencias con mucho gusto. Si el afectado es otra persona… eso es otro punto que ahora explicaré.

-Racionalidad: No dejaré que me influya ningún tipo de sentimiento en tomar mis decisiones. Siempre analizaré todos los pros y los contras y veré que es lo que más me conviene, siguiendo siempre mis otros pensamientos.

-El contrato de las promesas: Una promesa es lo más importante para mi. Si alguien rompe una promesa que me ha hecho, que tenga por seguro que no confiare en él otra vez. Puedo enorgullecerme de no romper ninguna promesa que haya hecho, y sería capaz de morir si así la cumplo. Una promesa rota para mi es peor que la muerte.

- La libertad de Mill: “el individuo ha de ser libre para hacer cuanto desee mientras no dañe al prójimo” Cada uno puede hacer lo que le plazca mientras eso no afecte a los demás (aun que en el mundo que vivimos, cada vez es más difícil que tus acciones no afecten a nadie). Si el afectado soy yo, no me importa, un corazón de hielo no se rompe con simples golpes. Del mismo modo, mis acciones objetivas siempre afectaran al menor número de gente posible y si he de decidir entre yo y otra persona, seré yo el que reciba el golpe, confío en soportarlo.

-Perdida de la confianza: Para mi la confianza es como la virginidad: una vez se pierde, no se recupera. He de confesar que ha habido gente en la que he vuelto a confiar después de demostrarme que no estaban capacitados para ello, y luego, me he arrepentido. Así que ahora dudo de todo, incluso de mi propia existencia, pues no tengo pruebas de que sea real. En la única persona en la que puedo confiar es en mí (y a veces dudo de ello).
Si tuviese que dejarle mi vida a alguien para que la guardase, la tiraría al suelo.


Escribo esto con un objetivo: Que no se me olvide.

Que no se me olvide como soy, que no construya mi vida encima de gente o de cosas, porque sé, ahora más que nunca, que nada ni nadie puede soportar ese peso. Solo yo estoy capacitado. Solo yo puedo soportar el dolor de mi vida. Así, cuando desfallezcan mis fuerzas, el único que morirá seré yo, y podré decir que es culpa mia.

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