
Viejos recuerdos olvidados tras una capa de polvo que una imagen, una canción o simplemente una palabra pueden sacarlos a la luz.
¿Qué es el tiempo? Nunca se ha parado y nunca lo hará. Fluye como el agua, se mueve sin descanso como las nubes, capaz de destruirlo todo y a la vez tan preciado por nosotros.
Algo incorpóreo que solo se puede retener en frases de un viejo libro o fotos amarillentas, en definitiva, solo se puede guardar un poco de ese tiempo en lo que debería ser lo más importante: en los recuerdos.
La partida la ha ganado, siempre ha sido así.
No podemos luchar contra él, ni necesidad que hay de hacerlo. Porque sin él, la palabra “eternidad” podría cobrar sentido, y eso si que podría ser terrible.
Todo tiene su principio y su fin, es así y no podemos evitarlo.
Puedes esperar sentado o vivir la vida como quieras, pero nada cambiará al respecto.
La mejor manera de no olvidar tus recuerdos es tenerlos siempre presentes:


