Odio este mundo, lo odio y lo he odiado desde donde me alcanza la memoria.
Me he llevado muchos golpes, decepciones, una detrás de otra.
La rabia se acumula dentro de mi, creciendo i alimentándose de mis malos pensamientos, de las acciones que recibo de otras personas, de las mentiras, de las promesas rotas, de las falsas palabras de ánimo, como si de un monstruo se tratase.
No hago más que pensar que debe de ser culpa mía, que no encajo en este lugar, pero a veces me pregunto si es verdad o es que son los demás que no me dejan encajar.
Conozco a gente, y esta gente consigue que la respete, incluso que la admire, y entonces, cuando forman parte de mi vida, destrozan todos mis pensamientos en mil pedazos, los destruyen sin piedad.
Entonces alimento mi ira.
No puedo confiar en nadie, nadie se merece mi confianza.
Se me deshace el corazón, he de volver a mi racionalidad cuanto antes.
Este mundo se está pudriendo, y me está intoxicando a mi con él.
He sufrido mucho, he luchado por cosas que luego he perdido, he luchado por mantenerme firme delante de mis ideales, pero eso la gente no lo ve, solo ven a un niñato que no sabe nada, un niño ignorante y estúpido que no crecerá nunca.
Me menosprecian y ridiculizan.
Pero no pienso rendirme, eso jamás, voy a conseguir mi objetivo, y si por ello he de pisotear unos cuantos insectos, lo haré.
Liberaré el monstruo que hay en mi.
Pienso vengarme de este mundo.
