martes, 30 de noviembre de 2010

Inútil

De repente, pero sin pillarme de improviso, la moto choca contra mi lado del coche, el motorista cae y yo lo veo todo desde mi asiento de copiloto. No ha sido nada, la velocidad era mínima.


Antes de darme tiempo a reaccionar, mi compañero, soltando un sonido de sorpresa, en milésimas de segundo se libera del cinturón, pone las luces de emergencia y sale en su ayuda.


Cuando decido actuar (sin saber bien que hacer) la moto ya está en pie, el motorista anda cojeando y mi compañero está a su lado aguantándole el casco y hablando con él.


Así es como me sentí. Eso es lo que soy. Inútil.

domingo, 28 de noviembre de 2010

La pulsera de la confianza

Desde el lunes pasado y gracias a la reflexión que hice estoy poniendo a prueba (una vez más) a la humanidad y, más concretamente, a mi entorno.


La historia empieza cuando encontré un trozo de hilo en mi bolsillo, al que decidí atar a mi dedo índice por motivos desconocidos. Eso me dio la idea para mi experimento.


Días después me até un trozo de hilo a la muñeca, simulando al lazo improvisado. El trozo que le sobraba me serviría de medidor: cada vez que alguien o algo me hiciese perder la confianza, cortaría un trozo de ese hilo, y después lo quemaría (primero pensé en dárselo a la persona que había provocado el corte, pero me pareció demasiado descarado).


Para no quitarme el anillo de tela, me lo até a la ya bautizada como pulsera de la confianza, y luego se me ocurrió un significado: Los Japoneses (esos grandes desconocidos) tienen una historia, fabula, leyenda que dice que las personas predestinadas están unidas por un hilo invisible rojo atado al dedo meñique (si, el mío está atado al índice, pero tampoco es rojo).
Con esto quiero decir que yo estoy destinado a confiar en mí y en nada más, porque cuando la pulsera sea cortada por última vez, el hilo quedara colgando de nuevo en el aire.



No le estoy dando una oportunidad a nadie, sé que la pulsera va a acabar cortada, pero quiero calcular cuanto tarda en hacerlo.



Aunque parece que inconscientemente quiero creer que no será así, porque he dejado un trozo bastante largo, pero no durará.

lunes, 22 de noviembre de 2010

On Melancholy Hill





On Melancholy Hill - Gorillaz

Up on melancholy hill
There's a plastic tree
Are you here with me
Just looking out on the day
Of another dream

Well you can't get what you want
But you can get me
So let's set up and see
'Cause you are my medicine
When you're close to me
When you're close to me

So call in the submarine
'round the world will go
Does anybody know
If we're looking out on the day
Of another dream

If you can't get what you want
Then you come with me

Up on melancholy hill
A manatee?
Just looking out on the day
When you're close to me
When you're close to me

When you're close to me

sábado, 20 de noviembre de 2010

Desfragmentando mi vida

Controlar a la gente-> fuerza->poder-> saber-> aprender-> obtener información-> escuchar y observar-> ser objetivo.


Un día, que ya no recuerdo, me fije mi objetivo en la vida, algo inalcanzable pero que me estimulase lo suficiente como para luchar por ello sin rendirme.

Empezando de cero, tenía que seguir unos pasos:

Para dominar el mundo necesitaba primero dominar a su gente, y para eso solo se necesita una cosa: fuerza. Si eres fuerte, la gente confía, la gente te cree y te sigue. Para conseguir esa fuerza es necesario tener poder, tenerlo y saber controlarlo, puedes tener un poder inmenso pero si no sabes dominarlo no tendrás fuerza alguna. En mis ojos, el poder no es físico, sino mental, y para tener poder lo que necesitas es saber. La sabiduría es el mayor poder que hay. Para saber, necesitas aprender, y para aprender has de estar atento y obtener información, por mínima que sea e innecesaria, cuanta más información, más sabes, y puedes relacionar hechos. Para obtener información lo único que has de hacer es escuchar y observar. Si escuchas y observas a la gente, obtienes información general y sobre la persona. Pero todo esto no sirve para nada si no eres objetivo. Si te dejas influir por tus sentimientos, todo lo que consigas a partir de entonces se verá desfigurado y no te servirá de nada. Por eso, mi base es la objetividad.


Mi objetivo de dominar el mundo es controlarlo, saber dónde va y no dejar que sea al revés, que me controle él a mí y me dirija. Para eso asimilé una ética, una moral, creé mi forma de vida siguiendo mis pensamientos y creencias, creé mi propia filosofía del mundo y de las personas.

-Mi verdad absoluta: O lo que es lo mismo, no poder mentir. Gracias a varias experiencias que he vivido desde una perspectiva de espectador sobre el tema de las mentiras, me esfuerzo por no decir ninguna mentira (digo me esfuerzo porque he mentido, y no puedo asegurar que no lo volveré a hacer, pero intento evitarlo) Si estoy en un callejón sin salida, donde decir la verdad me afectará solo a mi, la verdad será dicha, y pagaré las consecuencias con mucho gusto. Si el afectado es otra persona… eso es otro punto que ahora explicaré.

-Racionalidad: No dejaré que me influya ningún tipo de sentimiento en tomar mis decisiones. Siempre analizaré todos los pros y los contras y veré que es lo que más me conviene, siguiendo siempre mis otros pensamientos.

-El contrato de las promesas: Una promesa es lo más importante para mi. Si alguien rompe una promesa que me ha hecho, que tenga por seguro que no confiare en él otra vez. Puedo enorgullecerme de no romper ninguna promesa que haya hecho, y sería capaz de morir si así la cumplo. Una promesa rota para mi es peor que la muerte.

- La libertad de Mill: “el individuo ha de ser libre para hacer cuanto desee mientras no dañe al prójimo” Cada uno puede hacer lo que le plazca mientras eso no afecte a los demás (aun que en el mundo que vivimos, cada vez es más difícil que tus acciones no afecten a nadie). Si el afectado soy yo, no me importa, un corazón de hielo no se rompe con simples golpes. Del mismo modo, mis acciones objetivas siempre afectaran al menor número de gente posible y si he de decidir entre yo y otra persona, seré yo el que reciba el golpe, confío en soportarlo.

-Perdida de la confianza: Para mi la confianza es como la virginidad: una vez se pierde, no se recupera. He de confesar que ha habido gente en la que he vuelto a confiar después de demostrarme que no estaban capacitados para ello, y luego, me he arrepentido. Así que ahora dudo de todo, incluso de mi propia existencia, pues no tengo pruebas de que sea real. En la única persona en la que puedo confiar es en mí (y a veces dudo de ello).
Si tuviese que dejarle mi vida a alguien para que la guardase, la tiraría al suelo.


Escribo esto con un objetivo: Que no se me olvide.

Que no se me olvide como soy, que no construya mi vida encima de gente o de cosas, porque sé, ahora más que nunca, que nada ni nadie puede soportar ese peso. Solo yo estoy capacitado. Solo yo puedo soportar el dolor de mi vida. Así, cuando desfallezcan mis fuerzas, el único que morirá seré yo, y podré decir que es culpa mia.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Marmalade Cat

Hace un tiempo que por culpa (si, digo por culpa) de unos acontecimientos, que no voy a repetir por miedo a que se me confunda con un bucle, que mi familia cuenta con un nuevo miembro.
Como ya dije entonces, improvisar se me da muy mal, y puede que por eso las cosas van como van.

Dado que la nueva boca que alimentar aún no sabía hablar (ni sabe, pero lo conseguiré) tuvimos que hacer una reunión familiar para decidir el nombre. Mi intención era hacer una votación, con sus papelitos, sus votos en blanco, sus insultos sin venir a cuento… pero vivimos una dictadura, y el nombre elegido para el pobre desgraciado que entraba fue impuesto por el cabeza de familia. Hasta ahí todo más o menos bien.

Ya que la idea (y la ilusión de la única hembra de la manada) era que el sexo del individuo era femenino, el nombre impuesto fue Iris (como el arco o la parte del ojo).
Más tarde, y después de una visita al veterinario para darle su chute de antiparásitos, la licenciada en veterinaria, que nos afirmó que era hembra, nos informó que se había equivocado y se excusó diciendo que ese día no llevaba las gafas de cerca busca-huevos que utilizaba en la Pascua.

El consejo de familia se desmorono. Todos menos yo: la noticia me daba la oportunidad de ponerle uno de los muchos nombres frikis originales que tenia pensados.

Pero la mano de hierro había sentenciado el nombre, y era inamovible.
Prefería pagarle una operación de cambio de sexo antes que volver a hacer la cola para renovarle el DNI.

(Puede que por esa razón sea tan borde)


(A mi me recuerda a ese gato que come lasaña )

(O a esa serie que echaban antes por la tele)



(A ver quien tiene huevos de decir que las mascotas no se parecen a sus amos.)


Últimamente se comporta de una forma muy rara: hace poco se le cayeron varios dientes y por las noches estaba muy activo.
Al levantarme yo por la mañana me encontraba con este panorama:



Algo me hizo sospechar que se arrancó los dientes para ponerlos como señuelos para el ratoncito Pérez. Una vez cazado, se lo haría vuelta y vuelta en la sartén.


Pero como los dientes me los quedé yo, su plan se vio frustrado y tuvo que encontrar otra manera de divertirse por las noches… (Eso es culpa de madre, que le sigue tratando como si fuese hembra.)

Y encima se nos ha enamorado!

(Ni Romer y Julieta oiga!)

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