jueves, 16 de diciembre de 2010

Ocultando mi egoismo

Hoy he donado sangre.


Desde que me enteré del acontecimiento, entre en un debate interior sobre si debía hacerlo o no, pues tenía la duda de si me asustaba la sangre por acontecimientos del pasado que no quiero redactar.

No estaba asustado, simplemente me incomodaba.

Por suerte, otros asuntos ocupaban mi cabeza y me han distraído hasta el momento de hacerlo.
Lo he hecho influido por mi madre (donadora habitual) y para ponerme a prueba: uno de mis aspectos o características es la pasión por la sangre, y en un futuro tengo previsto trabajar con ella, así que decidí hacer este pequeño acto altruista para comprobar si seré capaz de soportarla.

El resultado ha sido positivo: en varias ocasiones me he mirado como salía mi sangre por el tubo, he visto como introducían la aguja y no he sentido nada. Incluso al salir de allí tenía ganas de volverlo a hacer, pero tampoco se trata de abusar.

De una cosa estoy seguro, y es que cuando pueda, volveré.
















No es equivalente, pero a mi me parece bien.

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