Desde el lunes pasado y gracias a la reflexión que hice estoy poniendo a prueba (una vez más) a la humanidad y, más concretamente, a mi entorno.
La historia empieza cuando encontré un trozo de hilo en mi bolsillo, al que decidí atar a mi dedo índice por motivos desconocidos. Eso me dio la idea para mi experimento.
Días después me até un trozo de hilo a la muñeca, simulando al lazo improvisado. El trozo que le sobraba me serviría de medidor: cada vez que alguien o algo me hiciese perder la confianza, cortaría un trozo de ese hilo, y después lo quemaría (primero pensé en dárselo a la persona que había provocado el corte, pero me pareció demasiado descarado).
Para no quitarme el anillo de tela, me lo até a la ya bautizada como pulsera de la confianza, y luego se me ocurrió un significado: Los Japoneses (esos grandes desconocidos) tienen una
Con esto quiero decir que yo estoy destinado a confiar en mí y en nada más, porque cuando la pulsera sea cortada por última vez, el hilo quedara colgando de nuevo en el aire.
No le estoy dando una oportunidad a nadie, sé que la pulsera va a acabar cortada, pero quiero calcular cuanto tarda en hacerlo.
Aunque parece que inconscientemente quiero creer que no será así, porque he dejado un trozo bastante largo, pero no durará.

i si fas l'experiment al revés? d'aquesta manera podràs constatar que hi han moltes persones al voltant teu que generen energia positiva en la teva vida...
ResponderEliminarpetó