domingo, 28 de noviembre de 2010

La pulsera de la confianza

Desde el lunes pasado y gracias a la reflexión que hice estoy poniendo a prueba (una vez más) a la humanidad y, más concretamente, a mi entorno.


La historia empieza cuando encontré un trozo de hilo en mi bolsillo, al que decidí atar a mi dedo índice por motivos desconocidos. Eso me dio la idea para mi experimento.


Días después me até un trozo de hilo a la muñeca, simulando al lazo improvisado. El trozo que le sobraba me serviría de medidor: cada vez que alguien o algo me hiciese perder la confianza, cortaría un trozo de ese hilo, y después lo quemaría (primero pensé en dárselo a la persona que había provocado el corte, pero me pareció demasiado descarado).


Para no quitarme el anillo de tela, me lo até a la ya bautizada como pulsera de la confianza, y luego se me ocurrió un significado: Los Japoneses (esos grandes desconocidos) tienen una historia, fabula, leyenda que dice que las personas predestinadas están unidas por un hilo invisible rojo atado al dedo meñique (si, el mío está atado al índice, pero tampoco es rojo).
Con esto quiero decir que yo estoy destinado a confiar en mí y en nada más, porque cuando la pulsera sea cortada por última vez, el hilo quedara colgando de nuevo en el aire.



No le estoy dando una oportunidad a nadie, sé que la pulsera va a acabar cortada, pero quiero calcular cuanto tarda en hacerlo.



Aunque parece que inconscientemente quiero creer que no será así, porque he dejado un trozo bastante largo, pero no durará.

1 comentario:

  1. i si fas l'experiment al revés? d'aquesta manera podràs constatar que hi han moltes persones al voltant teu que generen energia positiva en la teva vida...
    petó

    ResponderEliminar

Lista de reproducción